Però no tinc temps per a aquesta merda ara mateix, com si m'importessin els concursos de pixades entre monstres.

Paco Chanivet - The fucking artist Paco
Chanivet

Instalación.

Medidas variables

1 O P

[...] Es habitual que los perros salvajes contraigan relaciones con insectos parasitarios. Una relación tóxica que se alimenta del huésped y con la que obtienen algún beneficio. En algún momento del proceso el sujeto parasitado percibe daño o perjuicio por parte del parásito. El parásito va proyectándose a través del cuerpo anfitrión el cual vuelve su hogar. Su tiempo simbiótico le permite vivir oculto hasta que se revela. El cuerpo hospedante se convierte en una cáscara en la que construir una arquitectura escondida que absorbe y drena la energía del organismo parasitado. En el momento catártico de su revelación el parasito ya ha conseguido modificar la apariencia y la estructura interna del huésped.

 

Construidos y domesticados para su acople a la vida humana los perros podrían entenderse como el resultado de una relación parasitaria. Como especie son una muestra más del sometimiento de la naturaleza al control y uso humano. Los perros actuales, como los medicamentos o la marihuana, son ejemplos de como un ser orgánico se ha visto violentamente transformado por los deseos de la especie humana.

 

La exposición también es un parasito, una supraestructura virtual y tangible que drena las fuerzas y tiempos de los agentes del mundo artístico. La exposición es una máquina con mil brazos que se inyectan y se conectan con los cachos desperdigados de los artistas con forma de perro. Espai Tactel Toormix es una matriz más, un órgano interno de un ser desmembrado, sin rostro ni cuerpo; una matriz de una mente colmena repartida por las mil y una salas de exposición del sistema artístico contemporáneo.

 

Propiciado por un acople deseante los cuerpos drenados activan los brazos de la exposición a partir de estímulos neuronales, ideas y deseos. Los deseos de producción propician un acople parasitario del que el sistema artístico contemporáneo se alimenta. El acople tiene más que ver con la picadura de Célula que con un acople amable. Esta picadura deja el cuerpo drenado en una piel sin órganos, vacía, blanda y hueca. Cómo esa escena, que una vez vista te persigue, en la que el vástago del Dr. Gero drena a una persona hasta dejar su piel en un estado chicloso al que se le va vaciando el cuerpo hasta que su mano ya no puede ni sostener el fajo de billetes que portaba.

 

Cuando Fausto acepta hablar con Mefistófeles es consciente que a partir de ese momento todo va a cambiar. Como el sí de Lester a Lorne en el hospital de Fargo. Como el sí de un artista a la materialización de alguna de sus piezas. El deseo de producción se puede convertir en una simbiosis violenta, enmarcada del acople parasitario del propio sistema arte. La creación artística presenta círculos parasitarios concéntricos que se alimentan de aquello que encierran en su perímetro.

 

Las larvas que le han salido algunos perros advierten el estado acelerado de su parasitismo. Los insectos ya han crecido y madurado, han decidido mostrarse en su última forma. Aparecen por las articulaciones, por los empalmes entre extremidades de los perros. Como energías endemoniadas brotan buscando la parte frágil del huésped. Parásitos-góblins movidos por sinergias estéticas absorbidas del cuerpo del perro, de la mente del artista. Igual puedes escuchar su risa aguda mientras te ves reflejado en su mirada.

 

Fragmento de la hoja de sala de Carles Àngel Saurí

Barcelona 2020-2021, Espai Tactel Toormix, Guillermo Ros, Carles Àngel Saurí

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