SSSSSSSilex

Paco Chanivet - The fucking artist Paco
Chanivet

Instalación.

Medidas variables

Subvivimos en la era de la alta definición y la baja empatía. Tras el régimen de la transparencia, se esconde la dictadura de los objetos especulares. La identidad se ha fragmentado en ciber-morfemas: filtros, likes y otros clics. El hype es la nueva fé y un firewall inmunológico desactualizado transforma a la otredad en horda de World of Warcraft. A los pies del Valle de Silicio, un ramillete de dedos se desliza sobre las aguas negras de un lago congelado, en sus profundidades, un hechizo titilante encierra la energía erótica en un chat-room cartesiano. Miedo y asco en Aliexpress. El tiempo se vuelve historial de compras y el software predictivo le hace bullying al accidente. Filósofos porno-existencialistas debaten las diferencias entre sociedad del espectáculo y sociedad espectral: Ne vous connectez jamais, en la fachada de un datacenter. A lo lejos, el llanto escópico de unas voces en autotune se ahoga en un mar cuantificado. Greenpeace protege a Tecnogaia. Guerra fría de datos por el control de las lecturas minuciosas y pobres. Nick Land premio Nobel de la paz. Manifestantes ciberrealistas al asalto de la industria parapsicológica: no a las redes de fantasmas hiperconectados. Steve Jobs cargo cult. Cuando las risas se convierten en smile, solo me queda decir LOL.

1 O P

[...] El ssssssserpenteo de este paisaje comienza por una obra titulada Psicoarquitectura de aceleración fatua. Se trata de una red de estructura ondulante que nos remite a las formas orgánicas, a una fluidez líquida. Pero esta fluidez choca con la rigidez del material con el que está hecha, arcilla de granito, un material que se asemeja a la piedra y que posee esa solidez propia al mundo mineral inorgánico. La doble condición de fluidez y rigidez de esta pieza expone las propias paradojas que encierra la esfera digital. Por un lado, ésta se halla compuesta por flujos de datos que hacen que la percibamos como un espacio líquido, como un medio de comunicación de alta velocidad, como un entorno ligero y flexible. Por otro lado, la dureza del granito nos señala que esta estructura ondulante no deja de ser, asimismo, una arquitectura rígida  en cuanto normatividad algorítmica. Detrás de toda fluidez, nos recuerda el artista, hay líneas de código. El código no permite la aparición ni el acontecer de nada fuera de lo que esté escrito, el código es el nuevo verbo, la palabra hightech divina.  [...]

[...] Porque nuestra imagen se nos escapa, los espejos nos resultan tan fascinantes. En Icaria Eléctrica/Espejo de sombra el artista aborda la atracción fatal que producen estos objetos y expone el reverso oscuro de ese festín de egos alegres explotando en orgasmos autoeróticos. De nuevo aquí, se manifiesta ese recorrido constante de ida y vuelta que el artista hace entre distintos puntos de la historia, ese acunarnos en un vaivén sostenido entre primitivismo y futurismo. En esta pieza una obsidiana, piedra con la que se hacían los primeros espejos, entra en un diálogo cómplice con el nuevo espejo eléctrico que emite una luz blanca titilante, el móvil. Sobre la obsidiana yacen muertas dos mariposas nocturnas como en sobredosis de pantalla-espejo. [...]

[...] Suaviza, controla, protege es, quizás, la obra con más humor e ironía de la exposición. Todas las piezas tienen una fuerte carga simbólica y esta no deja de tenerlo pero se trata de un simbolismo menos solemne y más prosaico. Los chorros de shampoo alisador sostenidos por un triangulo de palos selfies parecen en su explosión vertical una corrida de egos, una festín de selfies sonrientes dando su mejor perfil, una autocelebración erótica. Los palos selfies imitando las primitivas pirámides de combustión, escupen llamaradas de homogeneización global a través de gestos de autocaptación compulsiva. Todos queremos vernos y de ahí  la importancia de la segunda palabra del título de esta obra: controla. Es allí donde opera el poder, pues ese es el emplazamiento susceptible de crear redes de poder sólidas y resilientes como aquellas que han surgido alrededor de la nueva economía del del “yo marca”. [...]

[...] En Eterno Retorno el artista hace surgir del suelo una mano de mono que parece resucitar esta dimensión táctil descuidada y maltratada pero, sin embargo, aún muy presente. Pues, más allá de la distancia que impone el régimen de abstracción digital, accedemos a él acariciando una pantalla o dando golpecitos con las punta de los dedos en un teclado. La mano, en efecto, es una somatecnia ancestral moldeada con el paso de los siglos, nuestra herramienta prensil más antigua. Esta mano de mono surge como de una tumba de anacardos, elemento de contrapeso al sujeto obsesivo-narcisista y a su desensibilización, ya que los mismos se utilizan para combatir la depresión, enfermedad que se da de la mano de una dimensión psíquica excesivamente solipsista. Un guiño del artista también a la sociedad positiva new age, a los emoticones sonrientes y de corazones, a los likes, a la impositiva tendencia a mostrarnos siempre felices, fuertes, entusiastas, proactivos incluso si el precio con el que hay que pagar es nuestra propia felicidad. Aquí también se tiende un puente entre los extremos de la historia, la mano que antes sostenía un sílex ahora sostiene un móvil.  Donde antes un mono agitaba un palo ahora teclea en una pantalla. En la pantalla vemos un video que nos muestra frases cortas que aparecen como los créditos de una película que ya sabemos como empieza y como acaba, con la estética propia a las imágenes de stock, a la industria hollywoodense. [...]

[...] La tecnoexistencia del silicio está fundamentalmente marcada por la conexión que se produce, no a partir de nuestro entorno físico, sino desde la teleprescencia que hacen posible protocolos matemáticos de comunicación. La pieza Mi política me obliga a separar el espíritu del silicio (frase que dice Siri cuando se le pregunta por Dios) habla de esta ineludible distancia  y dimensión espectral que supone la conexión digital. En ella un brazo mecánico se separa de la pared, donde hay un póster de la famosa película Ghost, que sostiene una brillante piedra de silicio puro.

 

Con esta pieza el arista nos llama la atención sobre un hecho paradójico: la conexión digital supone distancia. Ella implica conectar con fantasmas virtuales con abstracciones cuantificadas, con todo aquello que no forma parte de nuestro contexto físico y, por lo tanto, desconectar de él, desensibilizarnos de los estímulos que nos llegan de la contigüidad y de las concomitantes cercanías y sensibilizarnos con la concatenación lógica del código. Franco Berardi describe esta mutación de la sensibilidad como la transición de un modo de comunicación conjuntivo hacia uno conectivo. Conjunción, en el lenguaje del autor, es una forma de concatenación de cuerpos y máquinas, de agentes en general, que sin seguir un diseño preestablecido, ni reglas lógicas predeterminadas, construyen significado y se transforman en su encuentro. Conexión, por el contrario, indica una forma de concatenación que posee una implicación lógica y necesaria y en la que los agentes permanecen diferenciados y formateados para hacerse compatibles con un código inter-operativo y funcional. En el modelo conectivo los agentes de comunicación deben permanecer separados para que puedan ser conectados. [...]

[...] La pieza Otoño cognitivo nos remite al riesgo de que los objetos digitales funcionen como armas de dispersión masiva. En ella vemos cuchillos sosteniendo hojas de Ginkgo Biloba, árbol que produce una sustancia muy popular en el mercado natural que nos ayuda a concentrarnos y a fortalecer nuestra memoria.

 

Los cuchillos de esta obra resultan también bastante significativos en cuanto a su carga metafórica, se trata de armas blancas creadas originariamente para el videojuego Counter-Strike que hoy en día se reproducen y se venden en formato físico. Aquí el camino del espejo se invierte, ya no es lo virtual que simula a lo físico, sino a la inversa, es la realidad la que reproduce la imagen digital. Esta obra nos enfrenta a una pregunta crucial para aprender a habitar este nuevo territorio existencial: ¿qué sucede en nuestro terminal cerebral cuando la enorme profusión de bits se hace sinapsis? En este interminable e infinito juego de espejos que es el mundo digital nuestra atención se dispersa en todas las direcciones. El afán de reflejarnos se hace afán por reflejar el mundo entero y gestionarlo desde un centro de control seguro. Sin embargo, la cantidad de estímulos que demanda nuestra atención a menudo nos hace perdernos en las vasta infinidad proliferante del mundo virtual y encallarnos en gestos autorreferenciales infértiles y compulsivos. [...]

[...] La última pieza lleva el nombre de un hermoso ensayo de Macedonio Fernández, No todo es vigilia la de los ojos abiertos, extravagante y peculiar pensador argentino. En este ensayo Macedonio desafía las bases sobre la que se edifica toda la ciencia occidental y defiende que el sueño es igual de real que aquello que vemos durante la vigilia, precepto que se corresponde asimismo con la filosofía chamánica. Esta obra posee un punto desconcertarte y perturbador, un espejo de pared rodeado por protuberancias viscosas nos miran, literalmente, ojos mecánicos se mueven de un lado a otro y nos siguen con su mirada. Al buscar nuestra imagen en el espejo no vemos más que un reflejo deformado por un líquido viscoso formado por lágrimas artificiales que cae como una cascada sobre él. Esta pieza nos incomoda, nos inquieta, nos disloca, porque nos saca del privilegio de ser sujetos. Ser sujetos está ligado al hecho de poseer un punto de vista sobre las cosas. Ahora es el objeto el que tiene un punto de vista sobre nosotros y nos objetualiza. Esta obra nos habla de la imposibilidad de mantener la confortante dicotomía sujeto-objeto. Los objetos digitales tienen una agencialidad que les es propia más allá de nuestra agenda y nuestra intención de hacerlos funcionar tan solo como herramientas sumisas. La dimensión instrumental de la técnica es una ceguera que no permite ver la complejidad que supone esta hibridación. La dimensión virtual no es un simple reflejo, sino una nueva dimensión de lo real que se superpone a la vigilia y que produce solapamientos muchas veces desconcertantes. [...]

 

Texto de Alejandra López Gabrielidis para la publicación de SSSSSSSilex

Barcelona 2018, BCN Producció - La Capella, Tutorizado por Mireia Sallarès, En colaboración con TMTMTM.xyz y Alejandra López Gabrielidis

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